descripcion

¿Papá sin ser papá? Una linda historia
Orlando David Mejía Medina.

País de residencia:

Mi historia empieza en el 2013 luego de graduarme como normalista superior, con tan solo 21 años, sin ninguna experiencia en docencia, con miedo a fracasar, tan solo con los consejos de mis padres y una tía que es profesora inicial en Fe y Alegría, la cual me dio esta bella oportunidad.

En el 2013 en el mega de las flores, tenía a mi cargo el salón con mayor problema de convivencia, de academia y  de extra edad. Recuerdo que el primer día que entré a ese salón fue un desastre, al finalizar la jornada lloré y le decía a Dios que en que manicomio me había metido, que propósito tienes conmigo, luego entendería cual era. Paso el tiempo y seguí aunque muchos allí pensaron que yo abandonaría el barco por mi inexperiencia, con la ayuda de Dios continúe, al finalizar el año fue que entendí que yo estaba ahí para ser ese apoyo con los niños, hablarles de ese amor que para ellos ha sido muy esquivo, aún recuerdo a 2 de mis niños, Jairo y Nayerlis diciéndome papá (eran primos y sus papas estaban muertos hace años) no se cómo ellos empezaron a ver esa figura paternal en mí,  yo traté de serlo a pesar que aún no tengo hijos y no se mucho de crianzas a niños.   Qued+e satisfecho en ese salón ya que pasaron de ser los peores a puntear entre los mejores tanto en lo académico como en lo convivencial. 

Por cosas de Dios fui trasladado al mega de Lipaya. Aquí fue otra linda historia.   En las flores tuve chicos  de 14 y 15 años en grado 4°, aquí en Lipaya me asignaron el grado 204 con niños de 8, 9 y 10 años, un cambio un poco brusco pero me gustó. Aprendí a ser más sensible, más delicado, más tierno (a pesar de mi contextura robusta y grande)  y parecierá mentira pero aquí en este grado y el año siguiente en tercero volví a ser esa figura paterna para alguno de estos niños, quizás no pido que me vean como su papa, reconozco, me da miedo  escuchar niños diciéndome papi, porque en verdad no sé cómo hacerlo, lo que si se es que trataré, no solo de educar y enseñar sino de amarles  como un padre que cuida de sus pequeños. Fe y Alegría cambio mi manera de pensar y de ser…. YO siempre tuve fe.  

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