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CREYENDO EN MIS TALENTOS CON LA MANO DE FE Y ALEGRIA
Janneth Del Pilar Ballen Montoya

País de residencia:

Cada vez que miro hacia atrás me doy cuenta que los ocho años que llevo en fe y alegría me han enseñado a ser más humana y mirar desde otra óptica a los niños y jóvenes, ser más sensible a una realidad que a veces parecía estar lejos de mi vida, a esa realidad en las que algunos maestros prefieren no llegar a estos sectores, prefieren pedir un traslado por el miedo de que les pase algo, a esa realidad que muchos no vivimos porque tenemos  otros ideales, pero cuando estas acá los sueños se vuelven un aire de perseverancia, de demostrar que puede haber cambios, que la vida que queremos no solo es el entorno en que vivimos, sino en lo que creemos y queremos.

Cuando estamos en un grado de desesperación oramos con gran agonía esperando que el oído del creador se acerque a nosotros y nos escuche, y sólo pensamos en nosotros y en nuestras necesidades, hoy cuando veo a mis estudiantes muchos buscan ese oído en nosotros, solo buscando que los escuchen, que escuchen sus sueños, alegrías, tristezas, y que tanto puede uno ayudar, transformar en todo ese camino de ideales que ellos tienen y los ven lejos de sus manos.

Hace seis años tuve fe en el talento de varios estudiantes y buscaba la forma de que llegaran lejos, y que sus talentos fueran desarrollados y de ellos le sacaran frutos. Buscando y buscando me di a la tarea de buscar otra escuelas de arte y que los jóvenes de bachillerato pudieran acceder a esta, se conversó con los padres, para que permitirá a sus hijos la  entrada de clases extracurriculares y que apoyaran estos procesos, los jóvenes presentaron sus audiciones y pasaron comenzaron en horario nocturno en la EDA (Escuela Distrital de Arte).

De los seis jóvenes que se inscribieron tres ya se graduaron como Técnicos en: artes plásticas, en danza y coreografía,  en técnica vocal. Una vez más estar en la familia de fe y alegría a incidido a que la fe y los sueños se pueden lograr que estos van acompañados de mucha alegría, que no solo eres un docente en un aula de clase si no que el arte es una ventana abierta para escapar de una realidad en la cual a veces no queremos aceptar, que cuando aprendes a exigir y quitar de la boca de tus estudiantes la palabra “no puedo” a “soy capaz” ves resultados y  grandísimos, y que no solo el que nace con el talento de dibujar es capaz, si se tienen las ganas y la perseverancia se puede desarrollar talentos inesperados.

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