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descripcion

El Amor de Maestra Sana Como el Amor de Madre
Yesenia Marìa Barcelò Rodrìguez

País de residencia:

A lo largo de mi carrera docente han pasado por mi vida infinidad de niños con problemas, dificultades y  también con muchas fortalezas que han dejado gratos recuerdos y me han ayudado a fortalecer cada día más el amor a mi vocación de maestra. Pero en este caso les quiero hablar de lo que he vivido en este primer semestre del 2015, dos chiquitines se han robado mi corazón y me han enseñado a ser Madre, porqué por cosas del destino a mis treinta y cinco años Dios no me ha dado la dicha de ser madre biológicamente, pero me ha dado año por año más hijos de los que he pedido. Para continuar les relato lo que ha transformado mi vida.

Mis chiquitines son Andrés y Johiner dos hermosos niños que son  la razón por la cual me he inspirado a contarles su historia. Y realmente les digo yo tenía fe.  Andrés es un niño con problemas de conducta, que a sus corto cinco  años aparenta ser un niño de tres, tiene mal formación en su pecho y parece tener mal nutrición, además es inseguro, posesivo y muy dependiente de su madre. Llegó a nuesta institución presentando ataques de agresividad, que causaban malestar e inconformidad ante los padres de familia, porque mordia, escupía, decía palabras soeces, pullaba a los niños con los lápices, robaba, comía goma, comía basura y no respetaba ordenes, se salía del aula de clases cada vez que quería y también presentaba problemas de aprendizaje y atención;  tanto afectaba el comportamiento de Andrés que los niños le tenían miedo y eso que es el más pequeño del salón. Las madres estaban haciendo planes para agredir verbalmente a la madre de Andrés y me pidieron que sacaran Andrés del colegio por su mal comportamiento, me amenazaron con recoger firmas para que lo sacaran. Su madre permanecía avergonzada y hasta llegaba después que todos los niños se iban para no encontrarse con las madres de los demás niños. Fue remitido en varias ocasiones con la psicóloga de nuestra institución, y una de esas remisiones fue porque agredió a un compañero con una tijera que tomó de uno de los maletines de sus compañeros y en un segundo le cortó profundamente en la mano al otro niño, razón por la cual lo llevamos a coordinación, yo tenía mucho temor de trabajar con él en clase porque tenía que tenerlo agarrado de la mano y me lo llevaba para todas partes para que no agrediera a los demás.

​En la primera reunión que se realizó los padres no me hablaban de la parte académica de sus hijos sino de lo molestos que estaban con ese niño "loco" como le lograron decir, y yo lo que les conté fue que no era culpa de su mamá, porque ella lo castigaba cuando lo tenía que hacer, y que hablaba mucho con él,  que no era por maltrato ni por exceso de mimos, que él tenía esa actitud, que me dieran un tiempo que él iba a cambiar y que lo entendieran que presentaba problemas de hiperactividad, y que con la ayuda de Dios eso iba a cambiar. Bueno los padres se calmaron y entendieron que hay que colocarse en los zapatos del otro. 

Al pasar de los días la mamá de Andrés llorando me dijo que lo iba a sacar del colegio porque le daba miedo que le fueran hacer un daño a su hijo por lo mal que se porta, que nadie lo quiere y que todo el mundo lo rechaza porque no se sabe comportar, al ver el dolor de esa madre comprendí que aunque  un hijo nos cause tantos problemas  ahí estarán las madres para siempre limpiar sus heridas y sanar sus dolores, le dije a esa madre angustiada que me diera un tiempo que no se rindiera. 

Desde ese día inicié mi reto a la transformación de su mente y corazón, dejando a un lado lo académico por un tiempo, dándole prioridad al amor, con la ayuda de todos sus compañeros, desde que iniciamos la oración colocándolo en manos de Dios para que lo ayudara a portarse bien y a no pegar. Desde el inicio del día escolar él escucha la oración con mucho respeto, con los ojos cerrados y repitiendo cada frase. Al comienzo era muy rudo y no queria hacerla, ahora le gusta, seguidamente haciamos terapias de amor diciéndole: Andrés te queremos y le tirábamos muchos besos, él se reía y niño por niño levantaba la mano y decía Andrés hoy queremos que no nos pegues, que no escupas, que no nos pullés, que no te comas nuestras meriendas eso era algo diario. Lo cargaba y le decía promételes a tus compañeros que te vas a portar excelente, al comienzo nada funcionaba porque todo lo olvidaba; pero con perseverancia y dándole funciones de liderazgo, asignándole responsabilidades dentro del aula de clases, a mejorado su comportamiento, cada vez que puedo lo cargo y lo pechicho delante de los demás niños para que se ría y se sienta importante, cosa que no vivía en su casa por la sobre población en la que vive, donde hay muchas personas que le dan ordenes, lo regañan y lo maltratan, así que él no sabía quién era la autoridad en su casa y por el rechazo fue que se conducto a tomar las cosas a la fuerza y a ser tan agresivo, pero trabajando en equipo con los padres de familia se puede decir que Andrés me enseñó a mirar a un estudiante como un hijo, son muchas las cosas que vivo con el que hasta una tarde normal en recreo un niño le regala un mamón y él se lo tragó y como pudo me fue a mostrar por señas y con los ojos volteados que se estaba ahogando y con firmeza y con Dios de mi lado pude sujetarlo y oprimirle su estomago tres veces hasta que expulso la pepa, que hoy recordando esas escenas le aseguro que el niño que nadie quería y que no captaba nada por la cantidad de problemas que presentaba es mi orgullo y mi deseo de continuar cambiando amor. Tuve fe en él y puedo decir que cuando él me da un abrazo y me dice muy a menudo seño yo te amo me hace sentir que Dios me ha bendecido y si soy Madre y Maestra y que con mi amor he podido sanar muchos corazones.             

De Johiner les puedo contar que es un niño académicamente excelente, cariñoso, tierno y con una mirada triste, que al igual que Andrés venía con sus problemas, los cuales los pude conocer cuando me adentré en su corazón, porque como no era normal que mostrara comportamientos inusuales, no cumplía con sus compromisos, era insistente, molestaba a sus compañeros y tomaba los útiles de los demás y los arrojaba sin razón, por conocerlo que ese no es su comportamiento pedí  ayuda a mi coordinadora que es una verdadera madre con sus docentes y que conoce el corazón de muchos de los niños que presenta problemas en nuestra Institución y ella pudo hacer que el niño contara todo lo que lo afectaba y con su ayuda hemos aliviado sus cargas y problemas, ya no es el niño triste de antes, es por eso que he sentido que este año mis alumnos me han enseñado amar, que no es solo impartir conocimientos a nuestros alumnos sino amor que ellos lo están necesitando en sus vidas, les cuento el porqué de ese cambio en el comportamiento de Johiner.

No es un niño como los demás, él es huérfano de madre hace más de un año y con su tristeza e inocencia cuenta que ella al hacer una marometa en un jagüey no sabía nadar y se ahogó, que tiene un hermanito que tiene que cuidar que tiene 3 años y no habla ni camina porque es especial que se cae de la cama por eso él lo tiene que cuidar, tiene un hermano mayor de unos siete años que se desvive por protegerlo y que se saca de la boca cualquier bocado para compartirlo con su hermanito Johiner y un padre que estaba en rehabilitación por drogadicto y alcohólico que los maltrataba. Vivían con la abuela que los maltrataba verbalmente y que al escaparse su padre del centro de rehabilitación se los han entregado y están pasando hambre y muchas necesidades, razón por la cual he citado al padre para conocerlo y saber el porqué de los cambios del niño, y me he encontrado con una persona débil, humilde de mirada y voz avergonzada que desea salir adelante por y con sus hijos, que está mostrando que podemos cambiar y tener una razón para continuar en la vida y esa razón son esos tres hijos que le están dando ánimos para ser mejor.

Con el conocer y adentrarme en la vida de mis hijos como los llamo yo he podido encontrar las herramientas para poder sanar cada una de las heridas de sus corazones, cada día inyectamos dosis de amor, entrega, sacrificios, dedicación, entusiasmo y alegría a los corazones tristes de nuestros estudiantes. No nos conformemos con conocer solo sus nombres también entremos en sus vidas y corazones para dejar unas huellas de transformación y fe de que sus vidas pueden ser mejores.

 

 

 

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