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MI VIDA EN FE Y ALEGRÍA
Estrella Santana Cruzatty

País de residencia:

Llegué a Fe y Alegría en el año 2003 con muchas expectativas, lo primero que me movió fue la necesidad de tener un trabajo, un ingreso económico para ayudar a mi familia, claro en ese entonces la crisis familiar por la que atravesaba era muy crítica y lo que fuera me caería bien, de manera que no me fijé mucho en el sueldo, solo quería poder ayudar a mi hijo e hija.

Inicié como todos sin experiencia, con muchas espectativas que en el camino se fueron aclarando, desde el primer día me agradó lo que hacía, especialmente el reconocimiento de que esta era la oportunidad para ayudar a otros a mejorar sus vidas, pero, ¿Cómo hacerlo?.

En ese mismo año el Padre Alaña preocupado por la formación del profesorado gestiona recursos y proyectos con la esperanza de aportar a la transformación social desde la transformación personal y profesional de todas y todos los docentes y se implementa  el P10. Recuerdo como hoy en casa San Javier de Santo Domingo de los Tsáchilas, todos los animadores pedagógicos y los directores reunidos con Bernardo Serrano y otros representantes de la AEDIP con la finalidad de recoger información sobre las necesidades de los docentes, Bernardo preguntaba a cada uno en qué le gustaría recibir formación, la sala estaba llena de asistentes, escuchaba mientras unos decían que les gustaría recibir cursos de computación, inglés, informática entre otros, yo no tenía claro lo que quería, sentía vergüenza al no saber cómo denominar  mi necesidad, cuando me tocó el turno con temor dije: No sé cómo se llama lo que necesito, pero siento que me hace falta saber cómo entender a las personas, cómo ponerme en su lugar, cómo conocerlos y cómo hacer para que cambien su forma de pensar, actuar, vivir. Bernardo apuntó lo que dije en una pizarra y eso aumentó mi temor, a mi lado estaba una docente de Las Peñas quien dijo que le gustaría ser formada en relaciones humanas, de eso también tomó apunte.. las dos únicas aportaciones fueron escritas y sobre las cuales habló luego Bernardo.

Ustedes dijo, han recibido formación en las Universidades de todo lo que han mencionado, o lo pueden encontrar en bibliotecas, en el internet,  pero esto de lo que han hablado las dos compañeras es el punto débil que queremos atacar, queremos formar personas en plenitud, que tengan la oportunidad de conocerce a sí mismos, asi mismas, con sus potencialidades y debilidades y desde allí logren comprender, conocer y amar al otro tanto, como para querer desear su transformación. Ahí estaba lo que buscaba, se nos entregaron  algunos módulos  que debíamos leer  y realizar las actividades propuestas en ellos, algunas individuales otras en grupo,  fue en esos textos donde encontré lo que en ese momento necesitaba.

Fe y Alegría ha marcado mi vida personal y profesional, cada experiencia con las niñas, los niños, los jóvenes, las madres y padres de familias, con mis compañeras y compañeros docentes, con las autoridades y formadores de este Movimiento se han convertido en el cimiento que soporta la presión de una globalización llena de información que hay que saber analizar y escoger para afrontar cada reto de nuestros tiempos.

Han sido cortos los caminos que me han aproximado al horizonte que aún está por alcanzar, hablo de un horizonte que me permita renovarme cada día, donde el espíritu de servicio sea el motor que me empuja a cambiar el mundo, un mundo de justicia, de equidad, de paz, de alegrías, de esperanzas, de sueños, sé que solo en Fe y Alegría lo podré lograr.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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