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Pioneros en la Formación de una cultura del trabajo
Héctor Vegas

País de residencia:

Me ha motivado  escribir esta historia el impulso que le ha dado Fe y Alegría a la Educación Técnica en los últimos años. Ciertamente es un impulso importante que merece un reconocimiento. Ello nos hace sentir partícipes desde que en la década de los setenta comenzamos nuestro recorrido en el mundo de la docencia.

En efecto, comenzamos nuestra labor en el año 1977 como Maestro de Taller en el Colegio de Fe y Alegría del barrio Campanero, en Carora, Lara. Ahí había una Escuela Pre-Vocacional de la red que fundó el padre Emilio Blaslov: la Asociación de Promoción de la Educación Popular (APEP). En esta red de centros vocacionales incursionamos miles de técnicos que luego harían su formación pedagógica en el  Instituto Pedagógico Monseñor Arias Blanco.

Desde Carora teníamos que ir a Caracas para continuar nuestra formación pedagógica y ahí concocimos al Dr Jeremiah O´Sullivan, quien para ese entonces era el Gerente del Convenio INCE-IGLESIA. Jerry, como le gustaba que le llamaran, nos animó a incursionar en la creación de Centros para la formación de aprendices. Fue así como pasamos de Carora a Barquisimeto. En la Escuela Juan XXIII del barrio La Pastora fundamos el Centro de Formación.

Fe y Alegría valoró la alianza con INCE-IGLESIA y desde un terreno destinado al basurero del barrio se construyó con ayuda de MINDUR el espacio para talleres de electricidad, máquinas-herramientas, soldadura y áreas para la enseñanza de oficios comerciales. De tal forma, a principios de 1980, nació la primera experiencia de Fe y Alegría con el Programa Nacional de Aprendizaje. Es grato recordar cómo un basurero se transforma en esperanza para miles de jóvenes al dotarlos de un oficio que les permite obtener un trabajo digno y contribuir al sustento familiar.

Recordamos con afecto, lamentablemente sin los nombres que se ha llevado el tiempo, la presencia de un grupo de sacerdotes jesuitas del Jesús Obrero de VIttoria, España;  quienes nos aportaron su experiencia en la educación técnica y los primeros equipos donados desde el gobierno Vasco. Igual recordamos el aporte de pioneros como Orlando Terán y Hernán Melo Vásquez, quienes luego se fueron a multiplicar esta experiencia en otros centros de Fe y Alegría.

Esta experiencia se extendió ese mismo año al estado Portuguesa y a los Valles del Tuy con el Centro Juan José Bernal, dirigido por el profesor Pablo Useche de tal manera hace 35 años, tiempo en el que puedo dar fe de esta titánica tarea;  Fe y Alegría viene sembrando el camino, desde las escuelas pre-vocacionales de APEP, pasando por la formación de aprendices en alianza con el convenio INCE-IGLESIA, hoy INVECAPI y ahora con la creación de las Escuelas Técnicas para fomentar una cultura del trabajo cimentada en los valores de la fe y la esperanza. ¡Enhorabuena y que sigan los éxitos!.

 

 

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