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RETORNANDO VIDA
Lidia Mabel Salcedo Alvarado

País de residencia:

No estoy segura de cómo comienza mi historia en Fe y Alegría, recuerdo que era solo una pequeña que ingresaba a un colegio inmenso Fe y Alegría La Paz, aún en esa época no sabía que ese lugar seria mi casa por décadas.

Quien era como estudiante? La niña que le gusta hablar en público, la que tenía una beca y casi nada de dinero, la que organizaba y desorganizaba en el salón, la que tenia los mejores promedios y era amiga de los marianistas, profesores y voluntarios de la época. La misma que se pasmó de tristeza con la muerte de Benigno un día de lluvias interminables. La misma que fue voluntaria mientras empezaba la universidad y que solo hizo una hoja de vida y la aceptaron.

Muy pocos sabrán lo que se siente escuchar el himno de fe y alegría cuando regresas como maestra, es algo que no he podido describir. Esta fuertemente relacionado con algo que le digo a mis estudiantes más grandes y es que “gratitud” es retornar vida con vida, y es lo que hago todavía en fe y Alegría, retornar lo que me dieron de pequeña.

Podría contarles cuantas cosas he hecho mientras he trabajado en Fe y Alegría, pero entre los centros, jardines, congresos, misiones, acompañamientos de retiros, conciertos, convivencias y salidas de sensibilización, he tenido la suerte de conocer a personas maravillosas que han sido hermanos y hermanas de camino y que me han transformado por dentro.

Aun tengo Fe, porque he conocido a Maestros y maestras que creen fieramente en las palabras del Padre Velaz y dan el todo por el todo en donde muchos renuncian. He visto adolescentes responder como héroes ante dificultades que nosotros no hemos vivido jamás. He visto a niños misioneros caminar por horas y horas sin quejarse, para visitar los ancianos olvidados por sus familias y decirles que Dios Padre no los olvida. He visto señoras descalzas en veredas traer sus mejores plátanos para que Fe y Alegría no olvide regresar cada año. He visto como brillan los ojos de los niños cuando por primera vez cantan en un concierto y sienten esas cosquillitas que no les cabe en el cuerpo y se les sale en forma de canción.  He visto a Sacerdotes hacerse pequeños ante mis ojos y enseñarnos el verdadero sentido de la humildad.

Fe y Alegría no solo me ha visto crecer, enamorarme, aprender a ser madre, graduarme, llorar, reír, dormir, comer, cantar… ha sido el lugar donde aprendí a ser más humana, a creer que realmente existe un mundo mejor para las nuevas generaciones, porque las manos de Dios somos todos y todas y por eso, apuesto mi vida.

 

Lidia Mabel Salcedo

Institución Educativa Soacha Para Vivir Mejor, Fe y Alegría

Soacha- Cundinamarca (Colombia)

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