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SIEMPRE HA EXISTIÓ LA FE EN MI
María Stella Cala Gómez

País de residencia:

Los invito a que lean  la siguiente historia porque a través de la lectura se van a dar cuenta lo  maravilloso y grande que es pertenecer a la familia de fe y Alegría, y lo grande que es el amor que  Dios siente por cada ser humano. Pertenecer a esta familia me dió  la oportunidad de conocer la espiritualidad ignaciana y vivirla.

He sufrido en la vida por decisiones mal tomadas,  hubo un momento que ya estaba cansada, y pensando en lo que no debía hacer.  En ese momento  por  cosas de la misma vida llego a trabajar a Fe y Alegría, a la isla de Barú. Y es allí donde  apareció mi ángel salvador, pero no se vayan a imaginar un ángel con alas sino una persona: el Padre Josefo, Coordinador regional de pastoral de la regional  costa en esos tiempos. Hace la invitación a participar en ejercicios espirituales, no hubo quien se postulara, le he dicho a la psicóloga que también hacia parte del equipo de pastoral del colegio, nos apuntamos  – ella dice si, listo nos apuntamos, en vacaciones de junio de 2004 salimos a nuestra primera aventura. Mi primera experiencia de Ejercicios espirituales. Cuando nos hicieron la inducción nos dicen que debemos permanecer 8 días en silencio haciendo oración. Nos miramos con Leyda: -¡en que nos metimos! Pero bueno para atrás no. Adelante que Dios nos ayude.

Cuando nos encontramos en el sitio donde íbamos a realizar la experiencia las personas encargadas nos dieron una calurosa bienvenida, ellas eran las encargadas de guiarnos la experiencia, en ningún momento me sentí sola o perdida. Fue una experiencia muy dura porque en ese momento de  mi vida estaba vuelta nada, tenía muchas cosas que arreglar, poco a poco mi acompañante fue guiando, dándome ánimo, y logré salir adelante, encontrando a Dios en aquellos momentos que me sentía sola y sintiendo que estaba ahí conmigo acompañándome en todo instante, consolándome.

El volver atrás, el revisar tantos acontecimientos y situaciones de mi vida, fue muy doloroso pero sanador. Me ayudó a ver los errores que cometí. El estar segura de a quién debía perdonar, a quién pedir perdón y a perdonarme a mí, dejar atrás tantas cosas que no me hacían bien, por lo contrario me estaba haciendo daño.

Y sobre todo  darme cuenta que en los momentos más difíciles de mi vida Dios ha estado conmigo, aunque yo no lo haya llamado Él estuvo ahí abrazándome, cargándome, consolándome. Y me doy cuenta de su presencia cada vez que vuelvo atrás.

Este proceso no ha sido fácil. Es como arreglar un terreno que ha estado dando problemas para ser fértil; al que hay que remover la tierra, abonarla, echarle vitaminas, agüita, y sobre todo que se sienta bien querido para que así se pueda sembrar y recoger buenos frutos. Para poder salir de todo esto, tuve siempre presente que Dios estaba conmigo, acompañándome, sosteniendo mi mano en todo momento.

Durante 4 años seguidos estuve realizando la experiencia de los ejercicios espirituales acompañados.  Cada año en vacaciones de mitad de año. Al salir de cada experiencia continuaba con mis ratos de oración en mí  vida cotidiana, esto hace parte del proceso, dejándonos guiar por Dios en nuestro actuar y proceder.

Con mucha ternura, amor, y paciencia Dios ha seguido con su proceso de creación en mí, cuando realizo mi trabajo lo hago con mucho amor, compartiendo y dando a los que están en mi alrededor cariño.

Cuando hablo con los estudiantes los invito a soñar, a creerle a Dios, a que permitan que Dios entre en sus corazones, le den la oportunidad a nuestro Creador hacer maravillas en ellos,  Lloro con ellos en algunas situaciones cuando les escucho sus relatos, porque es duro muchas veces escucharlos, saber cómo sufren siendo tan pequeños, pero sabiendo que hay oportunidades para ellos

Que me falta mucho todavía,  sí, pero sé que lograré  abrirme mucho más sirviendo siempre a los otros. 

Qué curioso.  para encontrar lo que necesitaba en mi vida. llegue a una fundación que nació de la fe y la alegría de jóvenes universitarios, un sacerdote y un hombre humilde de un gran corazón, donde nunca faltó la fe. 

Todo esto es como narrarles una serie de acontecimientos en los cuales ha transcurrido mi vida y todo para lograr entender o sentir la presencia de Dios en mi vida. Lo maravilloso que es sentir que Dios te ama, que va a estar siempre conmigo si se lo permito.

No imaginen que era una mujer terriblemente mala no, pero si una mujer, hija y madre que cometí errores y que sufrí por ellos, por tomar malas decisiones.

En el año 2013 por quinta vez realicé mi experiencia de ejercicios y en estos momentos me encuentro realizando mi sexta experiencia, totalmente novedosa, ya mucho más tranquila mejorando cada día más mi relación con Dios, siendo mucho más dócil, obediente en el proceso. Mejorando cada vez más en mi vida personal y laboral.

Gracias Fe y Alegría y a todas las personas que me han ayudado en este proceso;  me dieron la oportunidad de ser una mujer feliz, tranquila, sin rencores, con muchos sueños que realizar sabiendo que Dios está conmigo en este caminar. 

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