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Siempre tuve Fe.
Fedora Alemán

País de residencia:

Llegando a Caracas, después de unas descansadas vacaciones en la costa del sol, situada en el estado Aragua, consigo un mensaje en mi celular de Ángel Tovar, con una invitación que rezaba, lo siguiente:

Fedora, quisiera que los niños necesitados de nuestra Venezuela

Puedan compartir y disfrutar de una maestra como tú.  Tengo un 6º grado

Que te espera mañana miércoles de cenizas para iniciar actividades.

Cuando llegues quítate los zapatos y pisa con tus pies este lugar santo.  Te espero.”

                ¿Qué creen? Allí estuve bien temprano con la tarea hecha y una gran expectativa en conocer a estos niños, saber que esperaban de mí y que podía yo ofrecerles. Aproveché la misa para fijarme el camino cuaresmal de ese momento y le pedí a Dios el entendimiento para acompañar a este nuevo grupo, la apertura con mis nuevos jefes y el deseo de conocer la filosofía y la misión de Fe y Alegría.

                Mi salón estaba situado al lado de la oficina de las coordinadoras, esas hermosas mujeres: Lisceth Rojas y Damarys Márquez, me recibieron y me dieron guías con una gran calidez, en esos momentos me sentí en mi casa, ellas se mostraron la humildad, la sencillez, la fe y la alegría.

                Por fin, entré al aula, algunos estudiantes me miraban de abajo arriba y me torcían los ojos (Mi queridísima Carlina), otros con sorpresa, algunos me sonrieron (Giovanna) y Dorainis Villasana me dio la bienvenida junto con Kerlin.  Los miré e internamente los envolví en una nube rosada y me tracé la meta que dentro de un mes, estarían comiendo en mi mano; dicho y hecho, esos niños del 2001, hoy son profesionales en su mayoría (Yo tuve fe en ellos) y gracias a las redes sociales tengo contacto con ellos.  La promoción 2000 – 2001, el año que me inicie en Fe y Alegría, fue muy emotiva, junto a mis compañeros: José Enrique, Alicia Aparicio y Carlos, preparamos un acto que hizo vibrar de emociones a nuestros estudiantes y a sus representantes.  El siguiente año se me asignó un 5º grado con unos estudiantes que fueron mis hijos obedientes, sonrientes y que me llenaban de satisfacción con sus producciones y actuaciones.  Allí en esa aula estaba, cuando me llamó el padre Orbegozo para liderar el proyecto 20-20 que se le iba a regalar al colegio “Abraham Reyes”, el pionero y primero de Fe y Alegría, donde nació nuestra historia, para ese momento, yo estaba ganada a la obra de Fe y Alegría.

                Esta nueva misión la acepté y comenzó el adiestramiento con todo el grupo del “Abraham Reyes” y con ese compromiso maravilloso para desarrollar estrategias de Aprendizaje Acelerado en el aula para nuestros niños.

                Fueron cinco años de orgullo, de trabajo compartido con otras bellas mujeres: Alexandra Rodríguez, Jennifer Granados, Mary Cruz y Amalia Azuaje; las dos últimas nombradas, hoy están en el cielo. Me siento orgullosa de ese equipo directivo en cuanto a la madurez, ejecución de planes y tareas y respeto entre nosotras; orgullosa de cada docente de ese centro quienes desplegaban con alegría la magia del conocimiento en las aulas, el Centro de Recursos para el aprendizaje era un sitio preferido por los estudiantes, las actividades lúdicas prevalecían y estas eran intencionadas para estimular destrezas cognitivas.  Mis compañeros docentes se lucieron con sus proyectos, ideas, producciones y presentaciones.  Nuestro centro fue visitado por mucha gente que nos regalaba orientaciones, talleres, recursos y el compartir una merienda solo por permitirles una conversación y una observación de nuestros espacios.  El canto, la dramatización y los juegos atraían el interés de nuestros pasantes y siempre salían gozosos del compartir.  Paralelo a estar en el Abraham Reyes, también daba clases en el IUJO y también tengo en mi haber tanto cariño y aprendizaje de Elizabeth, Pedro, Luis, Iris Solórzano,  Iris Caraballo, Julieta Miranda, Pilar Loyo y nuestro jefe julio Jiménez, así como de esos estudiantes que compartieron y construyeron conocimientos en esos dos años. (Yo siempre tuve fe en ellos).

                Los años en el “Abraham Reyes” también me acercaron a los valores de la generosidad y la disposición al trabajo en equipo, conocer a María Patricia, conversar con ella como madres y mujeres me hizo admirarla con gran respeto.  Sentir el apoyo del padre José Manuel Vélaz en sus palabras de aliento para que cuidara la obra de Fe y Alegría era un impulso para seguir adelante.  Cuidar la obra de Fe y Alegría, una tarea ambiciosa, pero apoyada con un tren de coordinadoras y la directora zonal con grandes experticias y sabiduría, como Noelbis Aguilar, Margarita Linarez, Dosmary Díaz, Nidia Borges, Maruja Berrios, Zulay Millán y mi amado padre Henry Mendoza en la Zona Caracas fue una experiencia grata de aprendizaje y con el alcance de la Directora Nacional para ese entonces, mi querida Trina Carmona.  Gracias mis guías, siempre están en mi corazón (Yo siempre tengo Fe en ustedes).

                Los caminos de Dios son inconoscibles, el mueve nuestros destinos con diferentes misiones, aunque siempre con una misma visión: Aprender como es el “Amor Incondicional”.  Desde el año escolar 2006 – 2007 sigo en otro centro de Fe y Alegría, ahora en “Padre Salinero”.  Aquí en este centro he desempeñado varios cargos: coordinadora de Preescolar, de primaria y bachillerato, hoy en día soy subdirectora.  Este centro está situado en el oriente del país, en Puerto La Cruz, Estado Anzoátegui, gracias a Silvia Velásquez de Subero por acogerme y con ella he compartido el nacimiento del centro “Nueva Clarines”. Continuo en la formación, estudiar e investigar es mi pasión, es mi norte, es estar en la vanguardia de todos los avances en educación y de una manera u otra estos son objetivos de Fe y Alegría.

                Fe y Alegría movimiento que busca la transformación social a través de la educación se ha internalizado en mí persona, en mi ser; ¿momentos difíciles? Si, como a todos, pero gracias a Dios superados y por eso me siento una discípula y tengo fe en que las obras que hacemos todos los que trabajamos aquí darán buenos frutos, frutos de paz, convivencia, de fe y amor.

Fedora Alemán de Pettit.

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