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SIRVIENDO CON AMOR
Cándida Beatriz Caicedo Machacón

País de residencia:

Desde muy niña soñé con un día ser docente, es posible que haya influido que en mi pueblo había una Escuela Normal, encargada de la formación de los futuros docentes. Igual quedó en mí ese deseo y gracias a Dios lo pude realizar. Pensé en tener la oportunidad de enseñar a otros sus primeros conocimientos, de igual forma servía el hecho de ser docente desde temprana edad, para tener una solución a mis necesidades económicas, para continuar mis estudios superiores. Por espacio de más de 15 años serví en diferentes colegios  privados, en los cuales aprendí métodos de enseñanza  y las habilidades necesarias para un buen desempeño.

Pero un día, hace 15 años llegué a la Compañía de Jesús  y supe sobre el valor de la palabra servir, mis actos pedagógicos se llenaron de sentido, mi amor a mi profesión de enseñar se volvía más activa. Las jornadas de trabajo se hicieron más vividas, hasta que un día, por asuntos administrativos se cerró mi colegio y me vi enfrentada a las dudas que produce la incertidumbre laboral.

Pero muy prontamente la Compañía de  Jesús responde a su promesa de respaldarnos e ingreso a la Fundación Fe y Alegría, mis más de 20 años de experiencia eran incompletos ante las nuevas cosas que encontré, conocí el verdadero servicio social de mi profesión de maestra, supe el verdadero sentido de servir, de compromiso y de acompañar a niños y niñas en el lugar más humilde que había conocido en mi vida.  De la mano de Fe y Alegría entendí que nunca es suficiente en los niveles normales de vocación de la profesión de docente, hasta que damos toda nuestra energía por la labor de enseñar para los más necesitados.

Podía existir en mi corazón los deseos de servir a los más humildes, pero solo  hasta que llegué a la Institución Educativa José Raimundo Sojo pude convertirlo en realidad, cada niño y cada niña han impactado mi vida al ver en sus ojos la necesidad de conocer una realidad, guiarlos en su proyecto de vida, suplir en mi labor de maestra las carencias más mínimas y saber que no tendré más nunca solamente alumnos o estudiantes, hoy con mi compromiso los siento a cada uno como mis hijos. Supe la importancia de ser de continuo un acompañante de una escuela de padres, ya que recibo con entusiasmo de ser orientadora de los mismos padres. Puedo decir con certeza que en medio del aprender y desaprender, Fe y Alegría me ha permitido renovar el sentido de mi profesión, al hacerme coparticipe del apoyo a la conformación de una nueva sociedad, donde los docentes nos sentimos como héroes de una población, que puede sentir por medio nuestro, acciones que los liberen de tantos obstáculos que le permitan salir adelante.

Con el proyecto de Fe y Alegría mi léxico cambio dentro y fuera de ella, he aprendido mas sobre injusticia social, conocí una nueva forma de evangelizar, desconocida para mi hasta ahora de cómo hacerla más efectiva, de igual forma he conocido lo que es estar inmersa en la problemática social y  ser una más que coadyuve a la superación de los más humildes. En fin aprendí a ser acompañante de un emprendimiento necesario para alcanzar una verdadera superación.

Hoy puedo decir que mi propio proyecto de vida adquirió un nuevo sentido en Fe y Alegría, porque con un equipo de trabajo lleno de fraternidad, dimensiono alcanzar muchos logros, llenos de la satisfacción que da el colocar mi aporte a una mejor sociedad, sin exclusión y sin injusticia. Por último puedo decir que sin mi paso por Fe y alegría del que gozo actualmente, me habría perdido la oportunidad de llevar a las más altas dimensiones mi papel de educadora.

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