descripcion

Yo Siempre Tuve Fe
Luis Hernando Jimenez Ruiz

País de residencia:

El año 2011 fue de mucha espera en cuestiones laborales, debido a la entrega de varias hojas de vida y realización de entrevistas, lo cual no tuvo resultados porque al final no me llamaron ni de un lado ni del otro, esta situación terminó desesperándome y decidí detenerme para pensar bien las cosas, analizar todo sobre mis proyecciones y porqué camino debía transitar para llegar hasta donde yo quería llegar. Yo anhelaba poder iniciar mi trabajo como docente en un colegio, con niños y niñas lo cual era lo mío y para lo cual me había formado. Este alto en el camino fue fundamental porque encontré motivaciones, DIOS, mi familia, ganar experiencia que no la tenía, mi futuro y en fin me di cuenta que tenía razones de sobra para querer entrar a laborar en un colegio con estudiantes dentro de un aula de clases. A decir verdad en ese dos mil once no tuve la convicción, las ganas, ni la seguridad de querer trabajar en un colegio porque sentía muchos temores, el no contar con experiencia directa trabajando con estudiantes en un salón de clase generaba en mi muchos temores, porque pensaba que no iba a poder hacer un buen trabajo,  y que no sabía nada de lo que mi campo laboral me colocaba por delante.  Pero la fe y la confianza en DIOS me dieron la fuerza y la determinación para entregar una hoja de vida, una sola hoja de vida en la transición del 2011 al 2012, no niego que al momento de entregarla sentía un poquito de miedo porque se trataba de un megacolegio, pero en mi interior había algo que me empujaba y me mantenía pensando que esa sería mi gran oportunidad y reto. Todos los días en la mañana y en la noche colocaba en manos de DIOS esa hoja de vida, así pasaban los días de Enero y nada que me llamaban, pese a esto mantuve la calma y esperé pacientemente aun cuando se terminó Enero e inicio Febrero y a mi teléfono no timbraban para la buena noticia que era lo que anhelaba y soñaba por las noches, no descuidaba mi celular, no quería que me lo tocaran ni lo cogieran, todo el tiempo lo tenía a mi alcance, mis oídos a cada rato sentían el timbre pero no, no era así, me estaba empezando a desesperar. El dicho "el que espera lo mucho espera lo poco" me cayo preciso, pues los días que quedaban del mes de Febrero decidí cogerlos para pasear, ir a mi pueblo a visitar a mis familiares y a salirme un poco de la rutina que venía viviendo en mi casa que siempre era la misma. Estos días de descanso eran de una forma impensada como el preámbulo a lo que iba a suceder, es como si la vida me expresara que descansara y despejara mi mente porque lo que se venía en cuestiones de  trabajo era BUENO. Para gloria y honra de DIOS la tan esperaba llamada entró a mi teléfono celular, una voz femenina me expresó que me estaban llamando de Fe y Alegría y que me correspondía entregar por medio magnético dos últimos documentos y presentarme al megacolegio Quinto Centenario en la ciudad de Santa Marta para iniciar proceso de inducción. De esta forma logré entrar a trabajar en ALUNA, al inicio fue muy duro porque todos los proceso arrancaban de cero, las matriculas, ingresos de estudiantes de diversas poblaciones, no todos los espacios de la planta física estaban habilitados, la parte académica y convivencial de los estudiantes era muy compleja, pero el recorrido iba marcando pautas, se iban diseñando formatos, se realizaban reuniones, capacitaciones y todo esto en conjunto permitió de alguna forma que los procesos poquito a poco se fueran consolidando. En lo personal, afronte el reto con determinación, seguridad y profesionalismo, también en mi forma de ser empecé a descubrir un nuevo Luis Hernando, una persona más espontanea, expresiva y sin ningún tipo de temor o miedo, sino con las ganas y el deseo de  seguir adelante a pesar del cansancio y enfermedades como obstáculos del camino. De igual forma empecé a colocarle mucho empeño a la formación de los estudiantes, pues era la primera experiencia directa con niños y niñas en un aula de clases y desde el primer día pretendí formarlos con mucho amor a DIOS, principios y valores como continuación al trabajo hecho por las familias en sus primeros años, pero además, quise demostrarme que si tenía capacidades para asumir y sacar adelante tan grande y lindo reto. Hoy, cuando estoy próximo a cumplir cuatro años vinculado a Aluna – Fe y Alegría siento mucha satisfacción por lo que Dios me ha permitido realizar en cuanto a mi labor docente, por el crecimiento profesional y personal que he tenido y por la contribución que le he brindado a mi familia en distintos aspectos de nuestras vidas. Todo ha sido una gran experiencia.

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